¡Buenas, muy buenas!
Como bien ya dije en mi entrada anterior me acabo de leer Divergente, y como no podía ser menos me lancé corriendo a ver la película que ya tenía ganas de ver y de comparar. Antes de hacer esta crítica, me gustaría dejar claro qué es lo que yo entiendo por una "crítica" de cine o de cualquier cosa, porque luego leo críticas por ahí que hace que me tire de los pelos. En esto se basarán todas las críticas que haga en este blog de ahora en adelante:
-Las críticas pueden ser constructivas o destructivas. Pero dentro del cine hay que saber lo que se está viendo, hay que saber qué se está viendo, a qué público va dirigido y sobre todo por qué esa película es como es. No vale "es la puta maravilla" "es un rollo del copón".
-No me valen las críticas de "un truño, me aburrí mazo, vaya mierda, no la veáis" porque eso es lo mismo que si voy a un restaurante, ese día elijo un plato que es una mierda y ya crucifico al restaurante de por vida. Si te aburriste es por algo, dime por qué.
-Criticar sabiendo. Si no entiendes ni papa de cine, no critiques, lo siento mucho. Igual que yo no hago una entrada criticando un partido de fútbol porque no tengo ni idea. Ni voy a las obras del edificio de al lado a gritarle al albañil cómo tiene que enfoscar...
Y ya no os aburro más... Ahí va la crítica de Divergente (la película)
El planteamiento es exactamente el mismo que el del libro. Beatrice, una chiquita que no encaja en su facción decide tomar la decisión de pasarse a otra tras descubrir que sus resultados en su prueba de determinación de facción son inconcluyentes. Descubre así que es una divergente y tras ingresas en Osadía se prepara para demostrarse a sí misma de lo que es capaz.